El imperio asirio: de Salmanasar I a Asurbanipal
Asiria dominará Mesopotamia desde mediados del siglo XIV hasta fines del siglo VII a.C., enlazando esta etapa de la historia, tras el corto paréntesis del segundo imperio babilónico, con el dominio aqueménida y el efímero imperio de Alejandro Magno. Como imperio, Asiria se organiza en el siglo XIV a.C. tras independizarse del reino Mitani. Las luchas constantes contra los nómadas de los Montes Zagros, casitas, convertirán a los asirios en un pueblo guerrero sumamente violento. Durante los siglos XIV al XI (h. 1356-1087 a.C.) Asiria dominó toda la región de Mesopotamia y se extendió desde el Cáucaso al golfo Pérsico y desde el Mediterráneo a las montañas de Armenia. Es esta la época de Salmanasar I (h. 1274-1245 a.C.) o Tiglatpiléser I (h. 1112-1074 a.C.).
Las expediciones de pueblos caldeos y también arameos pusieron fin a esta época de esplendor asirio que no se recuperó hasta fines del siglo X a.C. Entre los siglos IX y VIII a.C. Asiria llegó a desarrollar un gran poder. Bajo Asurnasirpal II (883-859 a.C.) los asirios dominaron hasta el mar Negro por el norte y, tras unos años de crisis internas, en la época de Tiglatpiléser III (745-727 a.C.) llegó a su apogeo, dominando todo el territorio de Mesopotamia. Estas conquistas fueron posibles gracias a un ejército equipado con armas de hierro (arco, lanza, espada larga) y bien organizado (infantería, carros, caballería). El reinado de Sargón II (721-705 a.C.) marcó el momento culminante del imperio. Fue este rey quien construyó una nueva capital, Jorsabad, testimonio de toda aquella grandeza. Su hijo Senaquerib (704-681 a.C.) destruiría Babilonia. La nueva capital fue Nínive, ciudad provista de una monumental muralla y de un acueducto que recogía el agua de un canal de 50 kilómetros. El último gran rey asirio, refinado, literato y cruel a la vez, fue Asurbanipal (668-627 a.C.), quien completó la conquista de Egipto, destruyendo Tebas. También invadió el país de Elam y arrasó Susa. Pero Babilonia y los medos formaron una coalición, apoderándose de Asur, en el año 614, lo que supuso el fin del dominio asirio en Mesopotamia y la destrucción de Nínive, en el 612 a.C.











