El urbanismo: la ciudad de Persépolis
El ejemplo más representativo del urbanismo aqueménida es la ciudad de Persépolis, que simboliza la grandeza del imperio. Fue creada como santuario dinástico y como ciudad de culto. En su estructura urbana se refleja muy bien el antiguo politeísmo iranio, unido al culto del toro y a los ritos de fertilidad. Las columnas simbolizan la palmera sagrada. Las ofrendas de la gran procesión, celebrada con motivo de la fiesta del Año Nuevo, aluden a los frutos que el pueblo esperaba obtener de sus soberanos. La lucha del rey con el toro (o con otros animales fantásticos) y la del toro con el león recuerdan el zodiaco y el devenir de las estaciones. Abundan las rosetas, que tenían un valor mágico. En la ciudad de Persépolis se construyó el conjunto más monumental de la arquitectura aqueménida, quedando, así, definidos plenamente los elementos estructurales. El grupo se alzó a lo largo de los
reinados de Darío I, Jerjes I (rey entre 486 y 465 a.C.) y Artajerjes I (465-424 a.C.). Todas las plantas de los edificios son cuadradas, modelo que a partir de entonces se adoptaría en la arquitectura y que se aplicaría también en las plantas de las diferentes edificaciones. Jerjes levantó la puerta monumental de acceso, situada en el noroeste y custodiada por toros colosales, tanto en el exterior como en el interior. En uno de los lados está la apadana, iniciada por Darío I y terminada por sus sucesores Jerjes I y Artajerjes I. Ésta se eleva sobre una plataforma con una escalinata de acceso excavada en la roca viva. En el otro lado se alza el salón del trono, precedido por un pórtico con columnas, la Sala de las Cien Columnas, que inició Artajerjes I, un verdadero bosque de columnas muy estilizadas de 20 metros de altura. Tras estas dos grandes salas, se alza un conjunto de edificios, destinados a las residencias de los soberanos, entre los que se encuentran los palacios de Darío I y Jerjes I, el harén, almacenes y otros servicios. En la zona sur, se agrupan unos edificios que se organizan en torno a varios patios; a diferencia del resto de las construcciones, no tienen relación entre sí y su distribución parece arbitraria, sin un plan de conjunto que los cohesione.











