La columna en el arte aqueménida
El elemento original del arte aqueménida es la columna, utilizada con profusión en todos los edificios. En un principio las columnas eran de madera, recubiertas de estuco pintado y con la basa de piedra decorada con estrías horizontales.
Algunas columnas de este tipo se conservan en Pasargada (Irán). Posteriormente, se utilizó la columna de piedra en Persépolis, con un fuste estriado sobre una basa acampanada, decorada con motivos vegetales. El capitel es lo más original, de él sobresalen dos medios cuerpos de animales tallados, normalmente toros, dragones o un híbrido de hombre-toro. El peso de la viga descansa entre las dos cabezas. Esta decoración puede aplicarse directamente sobre el fuste de la columna o contar con elementos superpuestos, generalmente en forma de dobles volutas. Otra singularidad del arte aqueménida es el tratamiento de ventanas y puertas, que se tallaban directamente sobre grandes bloques de piedra, como si fuesen esculturas. Servían, por lo tanto, como soporte y refuerzo de los muros.











