La escultura semita
La invasión semita de pueblos amorreos, provenientes del oeste, originó un arte sincrético, basado en la tradición sumeria existente. Las estatuas conocidas proceden de la ciudad de Mari, que tuvo su máximo esplendor en esta época, bajo el impulso de la actividad comercial. Son representaciones de los gobernadores (con los rasgos propios de las etnias semíticas) provistos de larga barba y cabellera. De los ejemplares que se conservan, se pueden contrastar dos opciones plásticas. Una estaría
representada por la figura de Ishtup-ilum (de 1,52 m), que se conserva en el Museo de Alepo (Siria) y recibe un tratamiento similar a las estatuas de Gudea. Presenta por lo tanto una simplificación de volúmenes, con el manto que cae absolutamente rígido y oculta cualquier insinuación anatómica. El detalle se reserva para el tratamiento minucioso de la barba. A diferencia de ésta, la estatua del gobernador Puzur-Ishatar, conservada en el Museo de Istanbul, Turquía, combina la sobriedad de algunas partes del cuerpo (hombros y brazos) con la riqueza ornamental de la túnica, trabajada minuciosamente en cada detalle. Otras estatuas femeninas de piedra caliza, procedentes del palacio de Mari, representan a diosas portadoras del atributo divino, que aparecen singularmente ataviadas con cascos y cornamentas. Una de ellas es portadora de un vaso surtidor que estaba conectado con una cañería y permitía la salida de agua. Los volúmenes están tratados reflejando la ductilidad propia de la arcilla más que de la piedra. Ello se puede apreciar en el cabello y en los pliegues horizontales que recorren el vestido hasta los pies, ambos plasmados con detalle y realizados en trazos finísimos. De la etapa del dominio de Babilonia no se han conservado piezas escultóricas de gran tamaño. Sin embargo, una cabeza de granito, procedente de Susa y conservada en el Museo del Louvre de París, se ha interpretado como una representación del rey Hammurabi, en la que contrasta la combinación de
incisiones sueltas en el bigote con la rigidez de la barba, plasmada, por otra parte, de un modo muy convencional. Los posteriores períodos históricos de Mesopotamia no dieron frutos significativos en escultura, pues tanto los casitas como los elamitas utilizaron con mayor profusión otros medios expresivos como el barro cocido y vidriado o también el bronce.
La escultura semita
Published on Abril 20, 2008
in Historia del arte.
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