Las imponentes murallas de las ciudades hititas

Las imponentes murallas de las ciudades hititas

La sociedad hitita se organizaba en ciudades amuralladas con muros ciclópeos, auténticas fortalezas, en los que se inscribían gigantescas figuras talladas en la roca. La unión entre arquitectura y escultura es una de sus características más originales. Las ciudades se construían sobre altiplanicies rocosas que como en la capital, Hattusa, tenían dobles murallas, siempre aprovechando el terreno escarpado. Además, numerosas torres reforzaban el conjunto. Para acceder había una única puerta de entrada en la muralla interior. Los edificios importantes, como palacios y templos, se levantaban sobre cimientos
de piedra con muros en los se combinaba el material, con losas de roca tallada en la parte baja (ortostatos) y de ladrillos de adobe sin cocer en las zonas altas. La estructura de las construcciones era adintelada, con puertas enmarcadas por jambas de piedra de grandes dimensiones, en las que se habían tallado figuras guardianas (leones, monstruos). A veces las jambas se dejaban sin talla y adoptaban entonces una característica forma de monolitos redondeados en la parte superior. De los edificios palaciegos apenas quedan restos de los cimientos. Los palacios tenían una distribución modular, estructurada alrededor de patios. Dentro de la ciudad había varios templos. Entre los excavados, cuatro descubren un complejo de planta irregular con un patio central, alrededor del cual hay un cinturón de salas para almacenes. En el patio estaba el santuario propiamente dicho, que era un pequeño edificio, también con patio central rectangular, rodeado de estancias y una columnata en la parte opuesta a la entrada. Esta estructura se repite en el santuario de Yazilikaya, pero sin el complejo de estancias que circundan este edificio.