Los iamassu, guardianes de los templos asirios
Los asirios situaron esculturas flanqueando las puertas de los palacios. Estas esculturas se denominaban iamassu. Se trata de seres zoomorfos con cabeza humana. En realidad, son más cuerpos en relieve que esculturas de bulto redondo, ya que no existe una separación total entre la figura y la piedra, pues son bloques pétreos rectangulares de enormes dimensiones. A diferencia de los relieves, estas figuras tienen una clara conexión con el mundo exterior a través de la mirada, ya que intentan impresionar al visitante imponiendo su presencia colosal. Los toros alados del palacio de Jorsabad, que se conservan en el Museo del Louvre de París, datan del siglo VIII a.C. Son colosos con cinco patas, por eso pueden contemplarse desde un punto de vista frontal y lateral. En la cabeza portan la tiara con la cornamenta, símbolo de la divinidad. Su función era simbólica, pues custodiaban la entrada al palacio. El toro asirio recoge la tradición sumeria que asociaba el animal con el dios lunar Sin. Éste fertilizaba la tierra con sus rayos nocturnos. La barba se asociaba con la inteligencia.
Los iamassu, guardianes de los templos asirios
Published on Abril 20, 2008
in Historia del arte.
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