Los principios de la escultura mesopotámica
El arte de Mesopotamia se crea a partir de un concepto del mundo que hace del hombre un ser humilde, sometido a los designios divinos. La uniformidad que caracteriza toda la estatuaria mesopotámica se deriva de su función práctica y en las representaciones se adoptarán unos esquemas que prevalecerán en la base de toda la estatuaria. La figura es el doble de un modelo a quien sustituye. Éste debe estar bien individualizado. Esto no implica que las formas sean fieles al modelo ya que lo que confiere individualidad a la estatua es la inscripción del nombre sobre ella y no los rasgos que reproducen miméticamente la realidad. Las estatuas son generalmente imágenes votivas en ruego permanente hacia los dioses. Tienen un sentido mágico, pues adquieren vida propia y forman parte de una realidad perenne. Así, las de los reyes y gobernadores tenían como función venerar a los dioses, ser las intercesoras entre el mundo humano y el divino para solicitar una vida mejor. Si además tienen una oración inscrita sobre su cuerpo, la petición de ayuda será eterna. La escasez de materia prima, piedra y madera, hizo que su uso en escultura fuese limitado. Las estatuas nunca alcanzaron dimensiones colosales.











